Carretera nacional

 

Melba Arellano

México, 1977

 
 
 
 
 

Graduada de la carrera en Economía cursa posteriormente la de Fotografía Análogica y Digital en la Escuela Activa de Fotografía y diversos cursos y talleres en la Universidad de Artes de Londres, Central Saint Martins College of Arts and Design y el Centro Fotográfico Manuel Alvarez Bravo así como el Diplomado en Fotografía Documental en el Gimnasio de Arte y Cultura y el Seminario de Fotografía Contemporánea en el Centro de la Imagen.

Obtuvo la Beca Jóvenes Creadores del Fonca para el periodo 2010-2011, PECDAG en el Estado de Guerrero y la Beca Tierney en 2012;  fue seleccionada  para el Visionado Descubrimientos PhotoEspaña de la ciudad de La Paz, Bolivia en 2011. Asimismo ganó los concursos “What´s Next” y “Revisión de Portafolios GUP” organizados la galería Foam y las revistas Dazed and Confused y GUP en el 2011. Obtuvo Menciones Honoríficas en los concursos “3Prix de la Photographie” y “Concurso de Fotografía Contemporánea de México”  en Francia y México respectivamente en el 2012. Fue finalista del “Concurso de Fotolibro Iberoamericano” organizado por la editorial RM en el 2012.

El trabajo de Melba Arellano ha sido expuesto en museos y galerías en España, Holanda, Estados Unidos y México y ha sido publicado en las revistas GUP, PICNIC, La Membrana, American Photo Magazine y en el portal Zona Zero. Actualmente trabaja como docente y fotógrafa independiente y desarrolla proyectos fotográficos en la Ciudad de México y el Estado de Guerrero.

 
 
 
 

Carretera nacional

2008-2017

 

Por varias razones, la Carretera Nacional Acapulco-Zihuatanejo ha sido un espacio simbólico en mi vida. Un día antes de inscribirme en la Universidad, para estudiar Medicina, recorrí la autopista y, justo frente a mí, ocurrió un accidente. Me quedé paralizada ante el horror del cuadro. Tanto así que cambié mi decisión de la carrera que estudiaría y opté por la de Economía. Después de aquellas imágenes no podría volver a cuerpos heridos.

Algunos de los recuerdos más vívidos y excitantes que tengo de mi infancia también tienen que con este tramo. De niña la recorría parcialmente para ir a la escuela y el fin de semana por completo, de Acapulco a Zihuatanejo. Lo que encontraba en el recorrido no eran lugares de tránsito para mí como la mayoría, eran lo más preciado a un viaje dentro de un museo lineal al aire libre. Años después, movida por la curiosidad, regreso a esta carretera para explotar lo que mis ojos alcanzaban a ver desde un auto familiar.

Comencé mi exploración en el pueblo que crecí, San Jernomito. Retorné a aquellos lugares a los que de niña no se me permitía ir pero que despertaban en mí una gran atracción, como la zona del pueblo que se había inundado en los 50’s o el basurero a un costado de la carretera. Sucedió lo mismo con las personas que conocí en aquel momento. Busqué al profesor que me intrigaba porque usaba un traje idéntico todos los días; a la señora que decían tener encerrada a su hija en una celda por “posesión diabólica” y decoraba su casa con juguetes. Uno a uno los fui fotografiando. Después me dirigí a todos los poblados que desfilaban ante mí en mis viajes, aquellos en los cuales nunca había caminado hasta el día de hoy. El proceso de escudriñarlos alternaba con intermitencias del presente y pasado.

Me queda claro que la memoria no reproduce, opera un poco como lo hace la imaginación. En mi estudio de los lugares revisados, algunas veces noté que mis registros de la memoria no concordaban con la contemplación que tengo ahora del espacio. En el acto de vagar, siguiendo el método de abrazar la casualidad, encontré a personas nuevas y otras que busqué atraída por lo que la gente me contaba sobre ellas.

Estas imágenes son los vestidios de mi viaje como actividad performática en la que intento generar nuevos vínculos con el lugar. Son la creación de una representación que da cuenta, simbólicamente, de mi irrupción. Sin proponérmelo usé los lugares y personajes para crear un imaginario personal. Hurgué en el presente, como una forma de dar vida a algo que ya no existe, por medio de la representación; además de recobrar momentáneamente el pasado.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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